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Voces del Misterio

El mito de Casandra, la sacerdotisa maldita

Caballo de Troya
El mito de Casandra siempre me ha parecido tan fascinante como dramático. Obviamente, existen diversas versiones sobre la historia de la hija de Príamo y Hécuba.
 
En algunas posee un hermano gemelo llamado Heleno y se cuenta que para festejar el nacimiento de los niños sus padres ofrecieron una fiesta en el templo de Apolo Timbreo, ubicado en las afueras de Troya. Se marcharon por la noche olvidándose de los pequeños. Por la mañana los encontraron totalmente dormidos en el santuario mientras dos víboras los purificaban pasando sus lenguas por los “órganos de los sentidos” de los mismos. Los padres gritaron aterrados y los animales se retiraron. A causa de este suceso los hermanos obtuvieron el don profético.
 
Otra versión de la leyenda, quizás la más popular, indica que Apolo se había enamorado de Casandra y le propuso un trato el cual consistía en otorgarle el don de la profecía si se entregaba a él. La joven aceptó, pero una vez iniciada en las artes de la adivinación, no cumplió con lo pactado. Entonces, el colérico y despechado dios la maldijo, en sueños le escupió en la boca, quitándole no el don de la clarividencia, sino el de la persuasión. Por ende, ella siempre sabría antes lo que iba a suceder pero no podría siquiera intentar cambiar las tragedias que azotarían a su pueblo ya que nadie le creería, ni la escucharía nunca.
 

Por otra parte, cuenta la mitología que, cada vez que Casandra profetizaba, algo
Apolo tomaba posesión de ella provocándole fuertes espasmos, como si su cuerpo no le perteneciera. Sus vaticinios fueron de gran importancia en la historia de Troya, e incluso hay especialmente tres que de ser escuchados habrían cambiado los hechos:
 
- El primero, sucede cuando ella predice que Paris trae la ruina a la ciudad y también le salva la vida al reconocerlo como hijo de Príamo.
 
- El segundo, acontece cuando ve a
Helena, allí afirma que esta será la causa del fin de todo y de todos.
 
- El tercero, ocurre cuando rechaza fervientemente junto con el adivino Lacoonte que el inmenso caballo de madera ingrese a la ciudad, debido a que sabía que era una trampa y el escondite perfecto de los guerreros aqueos. Por supuesto, nadie le cree y Apolo se encarga de que unas serpientes devoren al adivino, que sí poseía cierta credibilidad, y a sus hijos.
 
Durante la batalla dentro de la ciudad de murallas impenetrables, Áyax, que luchaba junto a
Héctor en esta contienda, intentó ultrajar a la sacerdotisa, la cual además se encontraba desesperada al ver tornarse realidad todo lo profetizado sin que pudiera servirle su don para evitarlo.
 
Finalmente, cuando los aqueos se reparten el botín en el cual se incluían las mujeres del clan vencido, es entregada a Agamenón, quien se siente profundamente atraído por ella. Una versión sobre el fin de Casandra indica que al llegar con el rey a Micenas, Clitenmestra, su esposa los asesinó a ambos por celos.
 
http://sobreleyendas.com/2009/09/25/el-mito-de-casandra-la-sacerdotisa-maldita/

El texto del siglo XIV se hallaba en una pieza de la Hispanic Society Of America

 
El hallazgo fortuito de un manuscrito en una casulla de The Hispanic Society of New York ha puesto de nuevo de relieve la riqueza del patrimonio artístico medieval de la provincia de Castellón.
 
Desde 2008 el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (Ivacor) está trabajando en un grupo de 22 tejidos provenientes de la entidad americana entre los que se encuentra la mencionada casulla.
 
Al parecer, tras realizar diferentes estudios científicos, una radiografía elaborada por Pilar Ineba del Museo de Bellas Artes de Valencia, reveló la presencia de un texto bajo el escapulario de la casulla datada entre los siglos XIV y XV. Concretamente, «se trata de un manuscrito en papel de trapo, con tinta bermellón en las letras capitales y tinta negra para el texto» explicó la consellera de Cultura, Trinidad Miró durante la presentación a la que también acudió el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra. La directora del Ivacor, Carmen Pérez, destacó que «el escrito utiliza un pautado hecho con pincel y en color amarillo y no el habitual carboncillo» y añadió que «conserva las anotaciones en los bordes de la página, propinando una mayor información contextual».
 
Un manuscrito medieval, de mediados del siglo XIV, escrito en valenciano y con una letra gótica minúscula, ha sido estudiado y traducido por el Catedrático de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Valencia, Francisco Gimeno Blay, quien dijo que «el documento tienen un carácter moralizante, porque se refiere a la 'mesura', la 'temprança' y la 'pertinença' donde también hay referencias bíblicas, pero aun no podemos determinar con exactitud, se tiene continuar con el análisis» a lo que añadió que «se trata de un hallazgo de gran relevancia, pero debido a las características en las que se encuentra, no podemos ejecutar un estudio completo de todas las hojas que lo componen». Y es que para poder observar, fotografiar y estudiar el manuscrito ha sido necesario descoser parte de la pieza textil, operación que pone en riesgo los bordados de gran riqueza artística.
 
Así mismo, la prenda litúrgica se puso en relación con otra pieza que se encuentra en el Museo Catedralicio de Segorbe. «Al traer la casulla, que pertenece a la Cartuja de Vall de Crist, se pudo comprobar que también contenía un texto oculto bajo el escapulario que se procederá a su estudio», señaló Miró. Posiblemente sendas prendas pertenezcan a un mismo taller que trabajó para la Cartuja de Vall de Crist en Altura.
 
«El uso de los escritos probablemente se deba a que ya no tenían una función en el momento de la elaboración de las prendas», explicó la directora de Ivacor.
Por su parte, Miró destacó que, «una vez más, el Ivacor vuelve a ser un instituto de referencia a nivel mundial en cuanto a la investigación y restauración de piezas de valor» y alabó «la apuesta y apoyo por parte de la Diputación»
 
A finales de 2010 esperan poder exponer las 22 piezas restauradas, en una muestra de tejidos ubicada en la Lonja de la Seda de Valencia. «Ya estamos elaborando tareas de aclimatación de los espacios y vitrinas», explico Pérez.
 
 

Disponible en la red Voces del Misterio del 25 de Septiembre de 2009

http://www.vocesdelmisterio.tk

 

Programa "Voces del Misterio" nº.108 del 28 de Septiembre de 2009. VOCES DEL MISTERIO, tercera temporada, 2009-2010. Comenzamos con nuestra habituales efemerides. Seguidamente nos visitará José Miguel Romaña que nos hablará de las armas secretas de Hitler en la IIª. Guerra Mundial, una entrevista sorprendente... Seguirá nuestra nueva sección "Historia de la Parapsicología", hoy con la prto-parapsicología. Seguirá "El Rincón de la Historia de Jorge Medina", con los orígenes de la IIª. Guerra Mundial. En "Zona de Misterio" hablaremos, con Sergio Moreno y Jesús García, de una de las figuras femeninas del espiritismo: Madame Blavatsky. En "La Biblioteca de Alejandría" conoceremos el apasionante libro de la semana y finalizaremos con Javier Peláez y "La Aldea Irreductible" , la sección y podcast de "Voces del Misterio" que tanto éxito ha conseguido en tan poco tiempo, hoy con las bodas de Felipe II.
 
Un programa dirigido por Jose Manuel García Bautista y  Jordi Fernández.

 

 

 

¡¡¡Estrenamos nuevo horario!!! Ahora "Voces del Misterio" todos los Viernes de 21:05 h. a 23:00 h.

Todos los Viernes de 21:05 h. a 23:00 h. en RADIO BETIS, en el 89.6 FM,  ¡No cerramos en Verano! Disfruta de nuestra programación especial  e inédita!

120 minutos de Misterios, Historias, Curiosidades y mucho más en: http://www.megaupload.com/?d=1M8000ZB o

PROGRAMAS ESPECIALES DEL MES DE AGOSTO:

http://www.vocesdelmisterio.tk

 

31-07-2009, Programa 100 ENIGMAS EN EL OBJETIVO CON:
LUIS MARIANO FERNANDEZ
07-08-2009, Programa 101 SECRETOS MEDIEVALES CON:
 JESUS CALLEJO
14-08-2009, Programa 102 VIAJE AL MISTERIO HISTORICO CON:
LORENZO FERNANDEZ BUENO
21-08-2009, Programa 103 LOS ENIGMAS COLOMBINOS (1º) Y EL MISTERIO DE LAS PSICOFONÍAS (2º) CON:
JOSE MANUEL GARCIA BAUTISTA (1º) y JESÚS CONEJERO (2º)
28-08-2009, Programa 104 LOS VIAJES MÁGICOS DE JUAN IGNACIO CUESTA CON:
JUAN IGNACIO CUESTA

 

Accede a ellos pinchando en

 

Presentación oficial GUIA SECRETA DE SEVILLA 4

Guía Secreta de Sevilla (4)

Lugares embrujados y malditos

Jordi Fernández y José Manuel G. Bautista

PRESENTACIÓN el próximo día 1 de Octubre (Jueves) a las 20:00 h. en La Casa de la Provincia junto a los Reales Alcalazares y la Catedral. El acto contará con un prólogo-presentación excepcional: Emilio Carrillo.

Tras la presentación de esta nueva parte de la "GUIA SECRETA DE SEVILLA" os invitamos a hacer una ruta por las casas encantadas en Sevilla, una nueva ruta por los lugares encantados de la ciudad.

Acto gratuito

A la venta DESDE el 20 de septiembre

Lugares malditos y embrujados, Objetos Religiosos No Identificados (ORNI´s),  nazis en Sevilla, vikingos campando por nuestra ciudad, criptozoología sevillana (hadas, duendes, bigfoots, damas blancas, etc.), o el camino de Santiago  desde la ciudad Hispalense.

Tienes en tus manos una guía por el lado maldito de Sevilla. Organizada como un cuaderno de rutas, con itinerarios practicables sobre el mapa para que puedas hacerlos a pie, en bicicleta, y -es un consejo contra la desazón- siempre en compañía. Tienes ante ti una puerta abierta a lo desconocido más cercano.

Guía Secreta de Sevilla, Lugares malditos y embrujados
, es el cuarto volumen de varios que versan sobre los aspectos más misteriosos de la ciudad de Sevilla y su provincia. Y es, además, la segunda parte de Casas encantadas y apariciones, con cuarenta (40) nuevos casos de lugares donde la presencia del más allá es evidente.

 

El corazón del misterio

Por: César Rufino
La Plaza de Santa Marta es el lugar más mágico de Sevilla. Foto: J.M. Cabello

Entre los dos centenares de correos electrónicos de los lectores, invitados hace una semana a elegir el lugar más mágico de Sevilla, predomina de forma muy destacada la recoleta, silente, singularísima Plaza de Santa Marta. Es curioso que muchos de los que la proponen lo hagan con la confesión previa de no saber por qué, matizada luego con todo tipo de epítetos fabulosos que intentan en vano afinar con la definición y que se resumen en uno: sobrecogedora. Pese a su aspecto apacible, su atmósfera conventual y su aplastante y casi molesta serenidad, diríase que tiene una faceta tal vez no inquietante, pero sí enigmática.

El lector Tomás Moreno destaca en su correo que “es utilizada para hacer sesiones de relajación” y que “cuando cae la tarde se vuelve aún más misteriosa, sobre todo por esas puertas siempre cerradas que le dan un aire más íntimo y recogido”. Bárbara Rubio explica su atracción hacia este lugar con otras palabras pero con el mismo espíritu: “No sé si es por su escasa luz, por su frescura, por los naranjos que cubren el cielo, por sus paredes blancas y sus balcones cerrados, por su enclave, por su soledad o porque simplemente hay algo especial en este lugar que me cautiva.” Manuel Cordero añade a estas sensaciones el eco de los vencejos y de las campanas de la Giralda. Y así, uno tras otro, decenas de sevillanos de nacimiento o adopción compiten por encontrarle al adjetivo preciso a esta placita empedrada cuyo último uso conocido fue, en los años setenta, el de mercadillo dominical de sellos y monedas, pero que esconde mucho más.

Empezando por el impresionante ciprés, casi impropio de aquel paisaje si uno se fija, que custodia la entrada al retorcido callejón desde la Plaza de la Virgen de los Reyes. Para varios lectores, este enclave comparte la sensación mágica que transmite todo el Barrio de Santa Cruz: “Cuando paseas por sus callejuelas”, comenta otro lector desde Palomares del Río, “notas la presencia de alguien que está detrás de ti, te vuelves y no hay nadie”. Ciprés de convento, porque aquello lo fue (el de SantaMarta), pero también de cementerio, lo cual retrotrae la memoria hasta aquella antigua Mezquita de los Ossos o de los Huesos que se erigió en el lugar. Desde el ciprés de origen desconocido hasta la sencilla y reluciente cruz que gobierna la plazoleta, obra de Diego de Alcaraz en el siglo XVI: una cruz que estuvo antes en uno de los lugares con mayor carga de dolor, enfermedad y muerte de toda Sevilla, el Hospital de San Lázaro, sobre el que abundan las historias de espectros y fenómenos extraños.

Para mayor entronque con lo misterioso y lo excepcional, en esta plazuela murió en 1548 uno de los hombres más excepcionales y, si hay que hacer caso a su leyenda, santo hasta el extremo de protagonizar prodigios sobrenaturales, como sanar a enfermos y levitar: el Venerable Contreras, de nombre Fernando, sacerdote abnegado, redentor de cautivos del turco y humilde hasta el extremo de rechazar un obispado, el de Guadix, para poder proseguir con su vida sencilla, entregado a sus semejantes.

También en esta plaza murió el poderosísimo y extraordinario Mateo Vázquez de Leca, cuya vida habría sido digna de la mejor novela de Alejandro Dumas; como también, según la leyenda, fue raptada en ella Doña Inés por esa personificación de la codicia, la depravación y el desenfreno llamada Don Juan Tenorio.

Ochocientos años de historias, leyendas, misterios y olvidos soporta este rincón tan especial, el predilecto de los lectores de El Correo de entre todos los espacios mágicos de la ciudad, aunque no el único: Triana, la Catedral, todo el Barrio de Santa Cruz repleto de presencias extrañas, el Alcázar con sus sótanos y jardines, los antiguos hospitales de Sevilla, los viejos patios del Rectorado cuando al fin quedan solos en la noche... Docenas de calles, plazas y edificios que forman parte de una extraordinaria ruta emocional de Sevilla imposible de desentrañar con sólo cinco sentidos.

Algunas de las etapas en la ruta propuesta por los lectores:

Residencia de ancianos de San Juan de Dios. “Allí se ven, se sienten y se escuchan cosas, porque yo mismo las sentí, vi y oí (Eloísa Rodríguez).

Sótanos de la Catedral. “Es un lugar lóbrego” y, “según contaba el antiguo campanero de la Giralda, algunas veces, entre las 11y la 1 de la madrugada, se oía el sonido de pasos moviendo las calaveras” (J. Antonio Japón).

Parlamento de Andalucía. “Hay una zona que es un círculo señalado en el suelo”dentro del cual “siento algo especial, no sé si negativo o positivo, pero sí raro y sobrenatural” (Nemo Satin).

La Judería. “Hasta el Patio de Banderas, esas casas de ese callejón... Siempre me he sentido observa- do en esa calle por algo o por alguien” David Cabeza.

Mercado de Triana. “Me dan escalofríos cuando entro en el aparcamiento subterráneo”, dice la lectora. “Es una sensación de voces y sonidos lejanos que se palpan en el ambiente” (Lola Márquez).

Facultad de Bellas Artes. “Todo el tiempo transcurrido allí ha sido de nerviosismo, pues sin saber muy bien cómo o por qué, notaba como si no estuviera solo” (Manuel García).

Plaza del Cristo de Burgos. “Cuando me siento en sus bancos siento que hay magia en el ambiente, que hay algo fuera de lo normal” y “mirando uno de los enormes árboles que hay, es como si me llamara, como si me quisiera decir algo” (José Manuel Luna).

El ente, historia de una violación paranormal

De seguro más de uno recordará el filme titulado El Ente protagonizada por Barbara Hershey, en donde una mujer, llamada Carla Moran (a la cual se le dio el seudónimo de Doris D para proteger su identidad), era violada repetidas veces por un ser que no podía ser visto con ojos humanos, pues bien este es otro caso real que por su calibre fue llevado al cine.

Se sabe por registros antiquísimos que las agresiones sexuales a mujeres por parte de seres paranormales se sucedían con cierta frecuencia y eran atribuidas a íncubos y súcubos, especies de demonios que tienen gran predilección por las féminas humanas.

La verdadera historia

Por el año 1974 el departamento de psiquiatría de la universidad de California conoció el caso de una mujer (Carla Moran) que denunciaba haber sido violada repetidas veces por un ser invisible.

En una entrevista que la víctima en cuestión tuvo con los parapsicólogos Barry E. Taff y Kerry Gaynor les contó presa de una gran angustia cómo eran sus experiencias con este individuo. Según sus palabras todas las noches en su dormitorio era poseída “carnalmente” y contra su voluntad por una entidad desconocida que además de violarla repetidas veces, la golpeaba por todo el cuerpo y laceraba sus genitales.

Como era de esperarse en un principio los especialistas atribuyeron el relato a desordenes psíquicos de la mujer, pero luego esta opinión fue cambiando de rumbo. Las magulladuras que presentaba no podían de ningún modo haber sido provocadas intencionalmente por ella misma ni se podían explicar científicamente.

Por la magnitud de las heridas y lo enigmático del relato, ambos tomaron con mayor seriedad el caso y decidieron indagar en profundidad.

Entrevistaron extensamente a la mujer, a sus hijos y allegados para recolectar hasta el mínimo detalle de la historia, y para su sorpresa todos los interrogados coincidieron y afirmaron haber presenciado en alguna oportunidad el flagelo que El Ente le propiciaba a la víctima.

Como las pericias psicológicas demostraban que Carla era estable emocionalmente y no padecía desorden psicológico alguno se la sometió a una hipnosis regresiva en manos del especialista en el campo, Kerry Gaynor. Lamentablemente ninguna de las sesiones pudo aportar datos que fueran de importancia para el caso.

Luego de largas investigaciones el equipo de científicos se instaló en la vivienda de Carla para documentar las agresiones. Durante su estadía vislumbraron Orbs (bolas de luz) que rodeaban constantemente a la mujer, las cuales salieron plasmadas en varias fotografías, fueron testigos de extraños sucesos, vieron estallidos de luces muy rápidos, tanto que fueron incapaces de fotografiarlos con el equipo con el que contaban por aquél entonces.

También cuando hablaban con el hijo mayor de Carla en la cocina de la casa, una alacena se abrió y de ella salió disparada una cacerola, segundos después la mujer empezó a gritar “esta en el dormitorio”, ambos investigadores intentaron fotografiar al ente y consiguieron una imagen en la cual se ve el torso de Carla  pero su rostro aparece borrado, la foto se tomo cuando ella dijo “esta delante de mi cara”.

La tercer noche que los investigadores pasaban en la casa vivenciaron la aparición más sobrecogedora, una luz salió de la pared y se expandió en medio de la habitación hacia todas las direcciones. Los investigadores relataron que pudieron ver una imagen dimensional que se asemejaba a tres luces redondas, una verde amarillenta y dos blancas.

Carla afirmaba que el atacante era un hombre, o al menos tenía la anatomía de uno y que a veces está acompañado de otras criaturas que se encargan de sujetarle las piernas mientras éste la penetraba.

Sin llegar a una conclusión ni lograr frenar los ataques, los científicos no sabían que más hacer, Carla cada día estaba más y más enferma y su salud mental pendía de un hilo. Por más que se intentó, psiquiatras y exorcistas no consiguieron liberarla del ser que la poseía a diario. Las constantes agresiones sexuales hicieron que ella padeciera de tres embarazos psicológicos además de los incontables traumas que cada ataque causaba en su mente y la de su familia.

Desesperada Carla se trasladó al laboratorio de la Universidad de California donde vivió dentro de una casa de cristal especialmente diseñada para ella, era monitoreada por cámaras de seguridad y tenía vigilancia constante, pero aún así El Ente puedo hallarla y lograr su cometido.

La primera noche que fue ultrajada dentro los que presenciaron el hecho pudieron observar como el cuerpo de la mujer se retorcía, movía y elevaba como si alguien en verdad la tomara sexualmente, pero no podían ver a ese ser. A pesar de las pruebas fehacientes, parte de los médicos implicados en el caso seguían creyendo que Carla era presa de sus propios traumas ya que durante la hipnosis salió a la luz el hecho de abusos sexuales de los cuales había sido víctima de niña.

Carla y su familia se mudaron a Texas con la esperanza de encontrar paz y no se supo más de ella, sólo se rumorea que los ataques siguieron ya que etéreo abusador sabía exactamente dónde encontrarla.

Terror bajo cero en los Urales

(Los nueve fallecidos)

Por:  David Heylen ( Esencia21.com )

“Fallecidos a causa de una fuerza desconocida”. Esa fue la desconcertante conclusión a la que llegaron los investigadores tras analizar la muerte de un grupo de nueve avezados esquiadores acaecida en 1959 en las frías montañas de los Urales. Prácticamente desnudos, en mitad de la noche y con temperaturas de -30ºC, los nueve estudiantes huyeron de su campamento atemorizados por algo que aun sigue siendo un completo y terrorífico misterio. Un auténtico expediente x en plena Guerra Fría.

El tiempo era bueno a comienzos de febrero de 1959 en la zona de los Urales. Idóneo para que una decena de estudiantes y experimentados alpinistas iniciaran unos días de expedición y aventura en la montaña. Igor Dyatlov, de 23 años, encabezaba aquel grupo mixto que en absoluto podía presagiar su fatal destino cuando emprendió la marcha hacia la base de la montaña de Otorten.
Llegados al último lugar de aprovisionamiento, el grupo se encontró con la inoportuna enfermedad de uno de sus integrantes, Yury Yudin, lo que les obliga a abandonarlo para que se recupere ante la imposibilidad de proseguir la ruta. Aquella circunstancia, paradójicamente, se convertiría en algo providencial y al mismo tiempo en una pesadilla para su protagonista. No es difícil imaginar a un desanimado Yudin despidiéndose de sus nueve compañeros; sería la última vez que los vería con vida. Lo que ocurrirá a partir de ese momento sigue siendo un misterio de difícil resolución.

Un destino incierto
De acuerdo a las más básicas normas de seguridad, Dyatlov aviso al Instituto Politécnico de los Urales, donde estudiaban todos los integrantes del grupo, de que enviaría un telegrama en cuanto llegara a la zona de Vizhai de regreso de la montaña. Advirtió que eso sucedería aproximadamente el día 12 de febrero, no obstante cuando dejaron atrás a Yudin, le comentaron que si el tiempo se complicaba, esta fecha podría retrasarse algunos días. Esto motivó que nadie se percatara de su desaparición hasta pasadas varias semanas.

Fue el día 20 de febrero cuando las familias de los excursionistas dieron la voz de alarma ante la falta de comunicación con los excursionistas. En ese momento se movilizo un grupo de rescate compuesto por policía, el ejército y un grupo de profesores y alumnos de lo que hoy es la Universidad Técnica de los Urales. Tras varios días de búsqueda, finalmente el 26 de febrero encuentran el último campamento de los estudiantes y tras su hallazgo, todos los presentes supieron de inmediato que aquello no acabaría en nada bueno.


(Encuentro con los Mansi)

Mikhail Sharavin, estudiante y responsable del hallazgo del campamento relató como las tiendas estaban totalmente rajadas desde dentro hacia fuera así como parcialmente cubiertas de nieve. Las tiendas estaban vacías, no había nadie en el interior, pero extrañamente todos los pertrechos, objetos personales y lo más importante, la ropa de abrigo, había sido dejada atrás.
Las primeras investigaciones arrojaron que el grupo debió de llegar allí aproximadamente el 2 de febrero y acampar sobre las cinco de la tarde. Esta precisión fue posible gracias a las fotos reveladas de las cámaras que habían sido dejadas atrás como mudos testigos de lo sucedido.

Todos están muertos
El grupo de rescate encuentra un grupo de huellas en línea recta a las tiendas de campaña. Los expertos aseguran que pertenecen a un grupo de unas ocho o nueve personas que evidenciaban la huida, prácticamente desnudos de la totalidad del grupo. Unos calzaban calcetines, otros lo pies descalzos y algunos solo llevaban un única bota en sus pies. Las huellas, enterradas unos noventa centímetros en la nieve, no mostraban evidencia de signos de violencia o de que alguien se hubiera acercado al campamento desde el exterior. Las huellas conducían a una pequeña cuesta que daba a una masa arbolada cercana, pero tras 500 metros desaparecían sin dejar rastro.


(El lugar del campamento)

En el borde de ese bosque se encuentran los dos primeros cuerpos. Correspondían a Georgy Krivonischenko de 24 años y Yury Doroshenko de 21. Los dos cuerpos descansaban bajo un gran pino, vestían solo ropa interior y no presentaban signos externos de violencia. Se encontraron restos de una hoguera y parte de las ramas del pino destrozadas. A unos pocos metros, en un claro de la masa arbolada, aparecieron los cuerpos de Igor Dyatlov y Zina Kolmogorova ambos de 22 años y Rustem Slobodin de 23. Por la posición de los cuerpos se cree que los jóvenes trataron de llegar al campamento sin fortuna.
Inmediatamente se abriría una investigación donde se realiza una autopsia a estos cinco cadáveres que no arrojan datos relevantes. Los cinco habían muerto por hipotermia y no presentan lesiones externas, tan solo uno presenta un pequeña fractura en el cráneo que a pesar de revestir una gravedad leve, no es la causa de la muerte.

Salvo por los detalles del campamento y el que los estudiantes dejaran el campamento sin ropa, todo parecía normal, pero lo cierto es que aun faltaban cuatro cuerpos por hallar y con su descubrimiento todo daría un dramático giro en los acontecimientos. Descubrir el paradero de los demás excursionistas llevo un total de casi dos meses de búsqueda. Los cuatro fueron encontrados cerca de una especie de barranquillo cercano al lugar donde estaban las otras víctimas, pero estos estaban enterrados bajo cinco metros de nieve. Nicolas Thibeaux-Brignollel de 24 años, Ludmila Dubinina de 21, Alexander Zolotaryov de 37 y Alexander Kolevatov de 25 formaban una dantesca imagen cuando fueron descubiertos. Todos presentaban heridas traumáticas. El cráneo de Thibeaux estaba prácticamente machacado por dentro, Dubinina y Zolataryov tenían varias costillas rotas. Además Dubinina no tenía lengua.


(Dubinina a la izda, fue la mujer que aparecio sín lengua)

A pesar de todo, las lesiones externas que presentaban eran prácticamente inexistentes y al contario de los demás, estos estaban algo mejor vestidos, incluso parece que los últimos en morir se apropiaron de las ropas de aquellos que fallecieron primero, pues el cuerpo de Zolotaryov vestía un abrigo de piel y un sombrero de Dubinina mientas que los pies de esta ultima estaban envueltos en unos pantalones de Krivonischenko. Tras tres meses de análisis, la investigación sobre el caso se dio por concluida sin que se llegara a ninguna conclusión. Sin testigos, sin nadie a quien acusar y sin evidencias sustanciales de lo ocurrido, era lo más previsible. La investigación se clasifico bajo secreto de sumario y se prohibió el acceso a la zona por espacio de unos tres años. Hasta el momento pocos son los documentos que se han desclasificado, no obstante, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por acallar el hecho, los estudiantes y los familiares de los jóvenes impulsaron la creación de una fundación que se ha dedicado en estos 49 años, a la búsqueda de una resolución al misterio.

Heridas imposibles, luces en el cielo y radiación
La “Fundación Dyatlov” y su director actual Yury Kuntsevich abordaron el caso desde sus inicios y trataron de racionalizar todas y cada una de las hipótesis que se plantearon para tratar de reconstruir lo que pudo ocurrir aquella noche.
Las primeras teorías pasaron por acusar a la tribu de los Mansi que habitan en el lugar, pues se planteo que los excursionistas pudieron haber profanado suelo para ellos sagrados, pero esto se descarto de inmediato, pues ni la montaña de Otorten ni Kholat-Syakhl eran considerados lugares sagrados por los Mansi y además nunca se habían encontrado huellas en el campamento de otras personas.


(Reconstrucción de los sucesos ocurrdos en los Urales)

Es más, años después algunos especialistas en medicina forense como el Dr. Boris Vozrozhdenny, han relatado que es humanamente posible que la fuerza de un ser humano pudiera realizar las heridas internas que presentaban los cuatro últimos cadáveres. Son heridas parecidas a las que se producen en un accidente a toda velocidad con un vehículo, externamente no se aprecian, pero las heridas internas son fatales.

Descartados los factores de intervención humana, los investigadores comenzaron a localizar testimonios de la época, y así en 1990 uno de los principales investigadores del caso Iev Ivanov, logro dar con las declaraciones de varios testigos presenciales entre los que se encontraban militares y meteorólogos, que hablaron de “esferas brillantes” que habían sido divisadas en el cielo cerca de la zona del campamento entre febrero y marzo de 1959, es decir, en el momento de los acontecimientos. Para Ivanov, esas esferas brillantes eran la explicación del misterio. Entre los pocos documentos desclasificados, existe uno que hace referencia unos excursionistas que acamparon a unos 50 kilómetros de distancia de los nueve fallecidos. El informe recoge como estos excursionistas vieron en la noche del 2 de febrero “extrañas esferas luminosas de color naranja que flotaban en el cielo en dirección a Kholat-Shiyakhy en las montañas de Otorten. De nuevo las luces eran las protagonistas en estos testimonios, lo que dio la posibilidad a los investigadores para especular con la posibilidad de que una de estas esferas hubiera provocado que los excursionistas o al menos uno de ellos se viera afectado por estas luces y con sus gritos alertara a los otros que lo siguieron. Estas luces pudieron haber provocado una explosión y producir las lesiones internas que presentaban los cadáveres.


(A la izda. el lugar donde aparecieron los primeros cuerpos, a la dcha, lugar de los últimos)

Para Yudin, el superviviente del grupo esta teoría es la más plausible para explicar lo ocurrido. Explica las heridas así como el extraño tono “bronceado” que presentaban los cadáveres cuando fueron encontrados y que s mantuvo cuando se realizo el multitudinario funeral. Sin embargo la prueba que mejor refuerza esta teoría es el hallazgo de altos niveles de radiación en las ropas que portaban los cadáveres. El que los documentos desclasificados no ofrezcan datos sobre las lesiones de los órganos internos termina de dar la puntilla a esta teoría. Sin embargo, a pesar de que la zona se rastreo en varias ocasiones, nunca se encontró rastros o señales de una explosión.

Experimento Militar
(Los restos descubiertos por Yudin (el mismo en la imagen)
El secretismo y la intervención militar, así como el momento en que se suceden los acontecimientos surgieren un posible experimento militar en los Urales que acabo en desastre. Incluso la posibilidad de un fallido lanzamiento de un misil o un cohete es plausible, anquen a este respecto el Cosmódromo de Baikonur en Kazakhtan ha reconocido que no existe ningún expediente de lanzamiento en esa época, así lo confirmo Alexander Zeleznyakov, historiador de misiles soviéticos y alto funcionario de la Corporación de Energía Espacial Soviética. De la misma manera, el Ministerio de Defensa y la Oficina de Atención Ciudadana, confirmaron que tampoco ellos tenían ninguna constancia de experimentos de ningún tipo que coincidieran en época y lugar con el suceso de los Urales.

A pesar de todo Yury Yudin sigue en su empeño de clarificación del caso y así en su última visita a la zona logro descubrir un “extraño” cementerio de metales retorcidos de los que no pudo averiguar su origen ni tampoco cuando aparecieron allí. Para él es imposible probar un experimento militar pero no duda que la tragedia fue de un origen artificial.
“Hay cosas muy extrañas en el caso. Cuando me llamaron para la identificación de los objetos personales, hubo varios que no fui capaz de reconocer entre ellos un trozo de tela parecido al de una capa militar, trozos de cristales y par completo de esquís, así como otro par esquíes partidos en pedazos”, expreso Yudin en unas conferencias realizadas el pasado mes de febrero.
La prueba más fehaciente para Yudin es que si uno sigue la cronología de los documentos desclasificados parecen indicar que las investigaciones se abrieron entre el 6 y el 14 de febrero de 1959, es decir varios días antes de que se descubrieran los cuerpos de forma “oficial”.

El próximo año se cumplirá el cincuenta aniversario de la tragedia y muchos esperan que con esta fecha señalada y la actual situación de Rusia, se produzca una nueva desclasificación de documentos que permitan arrojar más luz sobre un caso que se encuentra sumido en la parte más sombría de un caso rodeado de misterio.

Teorías que cobran fuerza: “Las avalanchas de nieve ligera”
Recientemente, se ha hablado mucho de una nueva teoría que podría explicar el sucesos de los Urales. Al parecer, varios alpinistas profesionales han sugerido que el grupo pudo verse sorprendido durante la noche por una avalancha de lo que ellos llaman “nieve ligera”. Esta nieve se habría desplazado bien por el viento o simplemente derretido cuando los rescatadores llegaron a la zona varios días después.
Los jóvenes al parecer se habrían visto sorprendidos por esta avalancha la cual le pudo provocar fácilmente esas lesiones internas. Por miedo a replicas, los jóvenes rajaron las tiendas de campaña y huyeron del lugar por temor a las replicas. Visto así es posible, pero según los detractores, existen varios puntos que no encajan. Por ejemplo algunos plantean que de estar tan gravemente heridos, no habrían podido caminar por sus medios tal y como indicaron las huellas que se alejaban del campamento. Además uno de los cuerpos presentaba al parecer un corte en la pierna y nunca se encontró sangre ni restos de esta en las tiendas de campaña.
Para explicar el porque se alejaron tanto del campamentos simplemente se esgrime debido al pánico perdieron la ubicación del campamentos y les fue imposible volver a por la ropa de abrigo. Esta teoría es una de las más aceptadas junto con la de una operación militar encubierta y es posible que en el 50 aniversario de los hechos se libere más información que permita contrastarl.

Conferencias por motivo del 49 aniversario
Seis personas que colaboraron en la búsqueda de los estudiantes y 31 expertos independientes, se reunieron en Yaketerinburg bajo el auspicio de la “Fundación Dyatlov” el pasado mes de febrero para recabar respuestas sobre el accidente e intercambiar datos de las investigaciones realizadas hasta el momento. Las conclusiones de la reunión para la mayoría de los investigadores es que los militares realizaron pruebas en el área y que de forma no intencionada, causaron la muerte de los nueve esquiadores.
“Todavía carecemos de los documentos claves de la investigación, por lo que seguimos solicitando al Ministerio de Defensa y al FSB que nos provea de dicho material para continuar nuestras investigaciones” expresaron los participantes.
Las Conferencias fueron secundadas por la Universidad Técnica de los Urales, la Fundación Dyatlov, y otras entidades no gubernamentales que no dudaron en proclamar en un acto no oficial, el lugar del suceso como “Paso de Dyatlov” en honor a los estudiantes y con motivo de que sus muertes no caigan en el olvido.

Fotografias del Obtenidas por las viejas Leyca del "Grupo Dyatlov":


El Grupo Cenando


(Cosntrucción del últimos campamento)


Dubinina, Rustik, Kolmogorov y Zolotarev


Krivonischenko, Dubinina y Kolmogorova


(Tienda de Campaña)


(El entierro fue multitudinario)

Fdo. David Heylen (Publicado en MAS ALLÁ en Julio 2008)

http://esencia21.wordpress.com/2008/09/06/nuevo-articulo-terror-bajo-cero-en-los-urales/

La trágica expedición de Franklin: muerte y canibalismo en el Ártico

Durante siglos, muchos exploradores marítimos trataron de lograr el Paso del Noroeste. En 1817 el gobierno británico ofreció una recompensa de 20.000 libras esterlinas para quien encontrara el paso, lo que provocó la organización de numerosas expediciones. Una de las más célebres fue la de Sir John Franklin, cuya dramática historia conmocionaría e, incluso, escandalizaría a la sociedad victoriana.

Sir John Franklin, de 59 años, veterano de la batalla de Trafalgar, fue elegido por el Almirantazgo inglés para que dirigiera la expedición. Se trataba de una carismático marino que anteriormente había realizado con gran éxito expediciones en el Ártico.

Los barcos británicos H.M.S. Erebus y Terror partieron de Inglaterra el 19 de mayo de 1845. No se habían escatimado gastos. Los navíos estaban dotados con la tecnología más avanzada del momento. Utilizaban grandes motores de vapor y enormes chapas de hierro que reforzaban la proa, con la finalidad de romper las placas de hielo. Iban bien provistos de alimentos y bebidas, incluso carne enlatada, una novedad de la época.

En agosto, los barcos balleneros Prince of Wales y Enterprise, fueron los últimos que vieron a la expedición en la entrada del estrecho del Lancaster. Después, durante largos años, nadie supo qué había sucedido con Franklin, sus 129 hombres y los dos barcos.

 
Se enviaron diferentes expediciones de rescate, pero no se encontraba el menor rastro. En 1850 se hallan los primeros vestigios de la expedición, restos del primer campamento de invierno entre los años 1845-1846, en las proximidades de Devon Island y Beechey Island. También, ese mismo año, se localizaron en Beechey Island, tumbas de 1846.

En 1854, una nueva expedición, dirigida por el Dr. John Rae, contactó con esquimales Inuit, que le proporcionaron una valiosísima información. Afirmaban haber visto 6 años antes unos 40 hombres blancos al noroeste de la Bahía Pelly. El grupo arrastraba un bote y trineos, y su estado era crítico: se encontraban al límite de sus fuerzas y la inanición y la congelación hicieron que algunos fuesen muriendo en el camino. Los Inuit contaron también que los dos barcos fueron atrapados y destrozados por el hielo y que habían visto tumbas y cadáveres esparcidos en distintos lugares. Lo más sorprendente era que, según afirmaron, algunos cuerpos estaban mutilados, lo que parecía indicar que los sobrevivientes practicaron el canibalismo. También proporcionaron a la expedición del Dr. Rae objetos pertenecientes a la tripulación e, incluso, a Sir John Franklin.

El Dr. Rae, cuando regresó a Inglaterra presentó su informe, que incluía las conversaciones con los esquimales y su propia experiencia:

Por el mutilado estado de muchos de los cadáveres y el contenido de los recipientes, resulta evidente que nuestros bravos compatriotas se han visto obligados a tomar la última solución, el canibalismo, como un medio de prolongar la existencia

Dr. Rae

El posible canibalismo practicado entre los miembros de la expedición causó una gran conmoción en la moralista y disciplinada sociedad victoriana. Charles Dickens, entre otros muchos, se mostraron escandalizados de que pudiera sostenerse tal posibilidad. Se consideraba que los marinos británicos, representantes oficiales de la Corona, debían resolver cualquier situación con honor por muy extrema que fuese y que era más probable que hubiesen sido atacados por los esquimales, que los asesinaran salvajemente, o por osos, lobos o zorros.

En 1857, Lady Jane Franklin, con fondos propios y del Almirantazgo, consiguió financiar su propia expedición. Lady Jane deseaba que se encontrasen:

Todos y cada uno de ellos, de sus huesos, diarios, notas y últimas palabras escritas

Lady Jane Franklin

Compró el Fox, una goleta de vapor con hélice, y encargó al capitán Francis Leopold McCIintock y a su tripulación de 25 hombres que siguieran las pistas ofrecidas en el informe de Rae para encontrar a su marido y a su expedición, o lo que quedase de todos ellos.

En mayo de 1859 la expedición de M’Clintock comenzó a encontrar esqueletos sobre la nieve; botes atados a trineos con más esqueletos -algunos de ellos extrañamente decapitados-, ropa y objetos dispersos (relojes, libros, artículos de baño como jabones …), de los que la expedición se fue desprendiendo para aligerar el transporte de los botes. La única comida que se encontró fue té y chocolate.

una cantidad de artículos de sorprendente variedad… peso muerto e inútil que sólo podría desmoralizar a los sobrevivientes en los trineos

M’Clintock

M’Clintock encontró también, bajo unas piedras, dos documentos escritos, redactados con gran formalismo, en los que se recogían los progresos de la expedición. En el margen de uno de ellos se añadieron las siguientes palabras:

Abril 25, 1848. Los barcos HMS Terror y Erebus fueron abandonados el 22 de Abril, 5 leguas al noroeste de aquí, habiendo sido apresados por el hielo desde el 12 de Septiembre de 1846. Los oficiales y la tripulación, consistiendo en 105 almas, bajo el comando del capitán F.R.M. Crozier, desembarcaron aquí en Latitud 69′ 37′ 42″ N, longitud 98′ 41′ O. […] Sir John Franklin murió el 11 de Junio de 1847 y la pérdida total por muertes en la expedición ha sido hasta la fecha de 9 oficiales y 15 hombres.
James Fitzjames, Capitán HMS Erebus
F.R.M. Crozier, Capitán y oficial superior
Comenzamos mañana, 26, hacia el Río Back´s Fish

La expedición de M’Clintock regresó a Inglaterra con un gran número de “reliquias personales” de Franklin y sus exploradores.

Lady Franklin, después de recibir el informe de M’Clintock, finalmente, decidió abandonar la búsqueda. McClintock, recompensado por su heroica expedición, fue hecho caballero y almirante.

En la actualidad, con toda la información que durante años se ha ido acumulando, ha sido posible reconstruir la historia de la trágica expedición de Franklin. El Erebus y el Terror pasaron el invierno de 1845 a 1846 en Beechy Island y continuaron su misión cuando el deshielo del verano permitió seguir avanzando. En el siguiente invierno, de 1846 a 1847, los barcos encajaron en una enorme capa de hielo que no se derritió ni siquiera en el verano. En junio de 1847 Sir John Franklin falleció. En septiembre, la tripulación abandonó los barcos.

Tomó el mando el Capitán Crozier, que decidió avanzar a pie hacia el sur en busca de ayuda arrastrando dos botes. Los hombres más debilitados regresaron al campamento, para esperar que el resto regresara con ayuda. Sin embargo, todos murieron. Sólo se han recuperado unos cuantos cadáveres, tres de ellos momificados, de los 129 hombres que integraban la expedición.

Se ha publicado un libro con imágenes de las tres momias que se han encontrado en un perfecto estado de conservación.

Hasta fechas relativamente recientes no existían pruebas incuestionables acerca de la práctica del canibalismo en la expedición de Franklin. En 1981, el Dr. Beattie identificó marcas de cuchillo sobre un fémur humano. En 1993, la arqueóloga Margaret Bertulli y la antropóloga Anne Keenleyside encontraron numerosos objetos y restos humanos. Los estudios que realizaron revelaron la existencia de marcas sobre los huesos humanos ocasionadas con instrumentos cortantes. Dichos estudios también rechazaron la teoría sobre la posibilidad de que los cortes tuvieran como objeto amputar miembros congelados, ya que se habían practicado en huesos como pelvis y vértebras cervicales, partes del cuerpo humano que, obviamente, sería ilógico amputar. Algunos cadáveres, como ya se comentó, estaban decapitados.

Los antropólogos también han afirmado que no existe la posibilidad de que la expedición fuera atacada por los esquimales, pues los Inuit son un pueblo amistoso y hospitalario, incluso ha llegado a demostrarse que algunos esquimales ofrecieron parte de sus escasos alimentos a miembros de la expedición.

En los esqueletos y en los restos de tejidos blandos se hallaron claras evidencias de que algunos miembros de la expedición pudieron morir envenenados a causa del plomo que ingirieron con la comida enlatada. En la época victoriana las latas se sellaban con este metal. En 1890, cuarenta y cinco años después de la expedición de Franklin, en Inglaterra se prohibió soldar con plomo la parte interior de las latas de alimentos.

Realmente, la muerte de los exploradores fue resultado de una combinación de diversos factores: enfermedades como el escorbuto (los Inuit afirmaron que algunos de los miembros de la tripulación tenían ennegrecida la boca y hematomas de piel típicas de la enfermedad), la dura climatología, la intoxicación con la comida enlatada y una equivocada planificación. Franklin, acostumbrado a la vida refinada, llevaba objetos como vajillas de plata, jarras de cristal, pañuelos de seda, jabones perfumados, libros, té y chocolate. Este innecesario equipaje pudo ser sustituido por una cantidad más abundante de material verdaderamente imprescindible. Tampoco la expedición mostró capacidad para aprender las técnicas de supervivencia de los Inuit.