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Voces del Misterio

LUNÁTICOS

Recomendación bibliográfica: LUNÁTICOS (Ed.Berenice)
LA OTRA BIOGRAFÍA | ALDRIN, DUKE, ARMSTRONG...
Pisaron la luna y volvieron lunáticos
Sólo 12 hombres pisaron la luna. | A esos astronautas los bautizaron como «carne enlatada». | El pionero fue Neil Armstrong en 1969. | La mayoría se volvieron místicos, otros se escondieron, Aldrin se refugió en el alcohol... | Libro. «Lunáticos», de Andrew Smith (a la venta el 18 de junio) describe la nueva -y loca- vida de todos ellos.
FERRÁN VILADEVALL

Fueron sólo 12, como los apóstoles. Hombres aguerridos -algunos dirían que sin nada en la cabeza-, que desafiaron a la naturaleza y consiguieron poner los pies en la luna. Ese satélite a la vez arisco y romántico que nos mira desde tiempos inmemoriales. Sólo doce. De los cuales tres ya han fallecido. Todos, sin excepción quedaron marcados. Algunos se volvieron místicos y fundaron organizaciones pseudo-religiosas, otros se escondieron, los menos se refugiaron en el alcohol y hasta hubo quién empezó a pintar cuadros con la misma temática, una y otra vez. ¿Qué pasó en la luna para afectar a ese grupo de pioneros de una forma tan dramática? Muchas cosas. No todas tangibles. El autor Andrew Smith dice haberlo averiguado en su libro Lunáticos (Editorial Berenice), en el que narra sus intentos por contactar a cada uno de los supervivientes de esa experiencia para preguntárselo.

Pero vayamos por partes. Primero hay que entender quiénes eran esos hombres. Primordialmente pilotos de pruebas de élite -en su día la NASA hasta se planteó reclutar gente del circo-, con una licenciatura (al menos) y cuyas vidas eran, llegado el caso, prescindibles. No por casualidad, en la base de la Fuerza Aérea que hay en el desierto Mojave se les conocía con el apodo de carne enlatada. Es decir, eran hombres especiales, acostumbrados a tomarse unas cañas con la muerte y a despedirse no con un firme «hasta luego» sino calculando el tanto por ciento de posibilidades de volver. Tem ple, ésa era la clave. Todos lo tenían más grande que el mismísimo John Way ne en sus fantasías heroicas.

MITCHELL, EL ALUCINADO. A pesar de eso, ninguno quedó indemne de su paso por el satélite de la Tierra. Desde el primero en pisarlo -el histórico Neil Armstrong, jefe del Apolo 11-, hasta el último, el comandante del Apolo 17, Gene Cernan. «Allí arriba pasaron muchas cosas», escribe Smith. «Todos describían haber tenido una sensación casi mística de la unión de la humanidad al ser vista desde lo lejos».

Edgard Mitchell, piloto del módulo lunar del Apolo 14, quizás fuera el que vivió el momento con más intensidad. «Atisbó una inteligencia en el universo y se sintió conectado a ella. Estaba fascinado con aquello, con aquel sentimiento de trascendencia, que de forma intuitiva relacionó con los estados eufóricos que otras civilizaciones habían conjurado gracias a rituales, drogas, la contemplación», explica Smith. En otras palabras, Mitchell -un cerebrito con dos licenciaturas de ciencias y un doctorado por el MIT-, tocó el cielo. Y eso que sólo permaneció en la superficie 33 horas.

Al volver, dejó la NASA y creó el Instituto de Ciencias Noéticas, nombrado así por la palabra derivada del griego que significa «de, relacionado con o basado en el intelecto», según detalla el autor. ¿Su objetivo? Reconciliar la ciencia y la religión y el punto donde se encuentran: la propia conciencia.

Tanta trascendencia rompió su matrimonio. Una constante entre los que fueron a la luna. Integrarse con los terráqueos no es fácil. En la década de los 80 la organización de Mitchell dio un giro hacia el extremismo y fue cesado como presidente, aunque siguió vinculado a la organización. Durante estos años ha escrito varios libros y se ha dedicado a la investigación «más filosófica». Actualmente revela ser capaz de explicar los fenómenos paranormales, «lo oculto y el inconsciente colectivo de Jung; puede explicar las experiencias cercanas a la muerte y la telequinesia, de Sheldrake, Geller, y otros». Tal como resume Smith, la teoría de Mitchell para justificarlo todo es pensar que hay «un enorme disco duro en el cielo, al que nos podemos conectar, con el que podemos resonar, si sabemos cómo. Y ese disco duro es lo que hemos llamado Dios».

IRWIN Y SU RARA FE. Como Mitchell, hubo dos astronautas más -James Irwin y Charlie Duke-, que sintieron la llamada del cielo. Irwin oyó a Dios, literalmente. Estaba recogiendo rocas igual que sus otros compañeros de aventuras anteriores cuando recibió la comunicación divina. Al volver, también abandonó la NASA y empezó su periplo por el mundo de la fe.

Fundó lo que Smith llama «el ministerio de Vuelo Alto», una organización proselitista -sin afiliación alguna a una religión organizada-, a través de la cual pretendía explicar su devoción. Un año más tarde -hacia 1972-, empezó otro proyecto imposible: la búsqueda del Arca de Noé. Hizo varias expediciones al monte Ararat en Turquía sin éxito. Un accidente en uno de esos viajes estuvo a punto de costarle la vida. Era el año 1982, nueve años antes de que su corazón le fallara.

DUKE: COUNTRY DIVINO. En cuanto a Charlie Duke, un hombre «que había perdido los estribos y había sido incapaz de asentarse; que había aterrorizado a sus hijos y atormentado a su mujer», según detalla Smith, llegó de su viaje en el Apolo 16 hecho un hombre nuevo. La visión de ese paisaje árido y rocoso, irónicamente, le suavizó. Encontró, por fin, la paz y pudo resolver «los problemas con su mujer a través de la fe en Dios». Se retiró de la NASA en el año 1975 y se dedicó al negocio de la cerveza, y compuso canciones que él mismo describe como «de una especie de atmósfera country-and-western sobrenatural». Ac tualmente, regenta -junto a su mujer Dotty-, una iglesia en las afueras de New Braunfels, Texas.

Alan Bean -del Apolo 12-, cambió el casco y las porciones liofilizadas por los pinceles. Pero antes, el que fuera compañero de misión de Charles Pete Conrad -fallecido a principios de los 90 en un accidente de moto-, participó en el Skylab, la precursora de la base espacial permanente. En una de las misiones, dejó destellos de su cordura al «hacer el pino fuera de la nave durante toda una órbita terrestre de noventa minutos». A los 49, en los albores de los primeros vuelos del transbordador, abandonó su carrera de astronauta para dedicarse a la pintura.

Pero no como un pintor corriente. El hombre siempre retrata escenas variadas de las misiones Apolo donde, a veces, «mezcla fragmentos de una insignia o condecoración que llevó a la luna», detalla Smith. Y, ¿por qué (lo de pintar lo mismo)? «Intento preservar esa gran aventura», se defiende el antiguo viajero del espacio consciente de que han pasado más de 35 años desde que pusiera la bota en la arenilla gris de la luna. Será por los 50.000 dólares que cobra por sus visiones.

ALDRIN, BORRACHO. Buzz Al drin, el que acompañara a Armstrong en el primer paseo lunar, no tuvo la fortuna de encontrar el camino de la espiritualidad ni el arte. Volvió hecho un trapo. Sufrió una profunda depresión y se aficionó a la bebida antes de «lanzarse a proponer ideas espaciales extravagantes», como dice Smith. Admitió sus problemas y pasó por el diván, donde seguramente comentarían la extraña pero fascinante coincidencia en la que la realidad imitó a la ficción.

Dice Smith que Aldrin leyó de niño una historia de ciencia ficción que le había provocado pesadillas. ¿La trama? «Unos viajeros iban a la luna pero se volvían locos». Buzz seguramente sucumbió al temor kármico, al verse tan cerca de un sueño imposible. Lo cierto es que tras volver a tierra firme, tuvo que abandonar su carrera militar -pasar por el loquero tiene esas cosas-, y «desarrolló miedo a dormir en la oscuridad». Sulfurizado -o quizás aliviado de poder descargar sus obsesiones-, escribió el libro Return to Earth en el 73, donde aireó sus experiencias dentro de ese traje espacial.

Hoy día, comenta Smith, «ya no vive con la que fue su esposa, lleva muchos años sobrio y pasa el tiempo promoviendo la vuelta a la exploración espacial tripulada, luchando por conseguir inversiones para sus proyectos futuristas, haciendo lucrativas apariciones y, últimamente, escribiendo novelas».

Otro que no ha parado en su intento de volver a poner al hombre en el espacio ha sido John Young. Y, en su caso, desde una plataforma inmejorable, trabajando desde dentro ya que nunca abandonó la carrera espacial. De hecho fue el único de este grupo selecto de hombres que permaneció ligado a la NASA. Un caso curioso. Parece que para él, ir a la luna fuera como acercarse al súper para comprar unas galletitas de importación.

EL «CUERDO» YOUNG. Smith le visitó -tras una ardua tarea de búsqueda, pues el hombre no tiene muchas ganas de socializar con los medios o gente ajena a su círculo-, cuando todavía era director adjunto del Centro Espacial Johnson. Se encontró con un tipo que fue el encargado de seleccionar a los tripulantes del fatídico Challenger que explotó en 1986 -tuvo pesadillas durante meses-, y cuyos conocimientos técnicos y científicos eran de altísimo nivel...

Afirmando, con estadísticas en la mano que «las posibilidades de que ocurra un suceso que acabe con la civilización en los próximos cien años son de una entre cuatrocientas cincuenta y cinco». ¿Perdón? Smith quedó atónito. Young le aseguró que sus cálculos salen de la suma de las posibilidades de un impacto contra la Tierra de un cuerpo extraterrestre de gran magnitud y la de la explosión de un supervolcán.

Como solución sugiere -lleva más de 15 años con esa idea-, la necesaria construcción de una base lunar. Él sabría dónde, por supuesto. «Desde donde se podría enviar electricidad solar no contaminante hasta la Tierra». Y posiblemente servir de refugio apocalíptico, ¿no?

RETRAÍDO ARMSTRONG. Quien necesitó un refugio, pero en Ohio, fue Neil Armstrong. El sambenito de pionero, leyenda y otras palabras grandilocuentes le producían urticaria (eso que pronunció una de las frases que han pasado a la Historia: «Este es un pequeño paso para un hombre pero un gran salto para la humanidad»). Una de las razones que esgrime Smith es porque su éxito se debió a la casualidad. Gus Grissom y Ed White -primer estadounidense en dar un paseo espacial-, tenían que ser los primeros en poner el pie en el satélite terrestre, pero murieron en el accidente del Apolo 1.

Así que al llegar de los cielos, buscó ambiciosamente el anonimato. Se hizo profesor de Ingeniería Aerospacial en Cincinnati (hasta el año 79), y se metió en el mundo de los negocios. Smith lo localizó y consiguió dialogar con él. Muy pocas palabras, eso sí. Sigue siendo un ser retraído y misterioso. Se sabe que en 1994 se divorció y que a pesar de lo que se dice, «las pocas personas que se pueden contar como (sus) amigos insisten en que es cálido, leal y simpático». Ah, y que además toca ragtime al piano durante las reuniones familiares. «Algo que nadie parece poder confirmar o desmentir», apunta Smith. Es lo que tiene la luna.

Disponible en la red Voces del Misterio del 17 de Julio de 2009

 

Programa "Voces del Misterio" nº.98 del 17 de Julio de 2009. Proseguimos nuestros programas monográficos de Verano, en esta verdiblanca sintonía, con un invitado muy especial: Josep Guijarro, investigador, escritor, periodista, fotógrafo profesional, director de revista como Karma-7 o, actualmente, Rutas del Mundo, que nos hablará de las abducciones y los visitantes de dormitorio, por espacio de 110 minutos y dentro de las conferencias de la Semana del Misterio, organizadas por la Asociación Cultural "Don Cecilio", al cual pertenece este audio.
Han sido muchas las peticiones para que emitamos estas joyas sonoras y así llegar a todos aquellos que no pudieron venir o que se perdieron las mismas. Es el momento de disfrutar de ellas,en un verano cargado de monográficos y de misterios.
Un programa dirigido por Jose Manuel García Bautista y  Jordi Fernández.

Todos los Viernes de 20:00 h. a 22:00 h. en RADIO BETIS, en el 89.6 FM,  ¡No cerramos en Verano! Disfruta de nuestra programación especial  e inédita!

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¿Explicado el misterio del OVNI de Moclín?

Un artesano asistente a Etnosur vende globos aerostáticos de papel a 3 € que pudieron confundirse con las extrañas bolas de fuego reportadas en el cielo

Fuente: La Opinión de Granada

MANUEL J. ROMERO Ni una avioneta siniestrada ni un meteorito. La explicación a la bola de fuego que alertó a varios habitantes de Puerto Lope, Íllora y Montefrío la noche del viernes y que puso a la Guardia Civil a buscar restos de una nave parecen tener su explicación a unos 15 kilómetros de distancia. En la localidad jienense de Alcalá la Real, donde se celebra el Etnosur, un festival de músicas alternativas.

La provincia se despertó ayer con los comentarios de extraños avistamientos en la bóveda celeste. La Guardia Civil había recibido varias llamadas de ciudadanos que aseguraban haber visto lo que podría ser la "cola de un avión incendiado" que se precipitaba hacia la tierra o, para los más aventurados, un meteorito.

Hasta la edición digital de un periódico de la provincia jugaba a desentrañar el misterio del extraño avistamiento, reportado por una vecina de Montefrío que, poco después de las 22 horas, cuando transitaba con su coche en la carretera que une a su municipio con Puerto Lope, vio un objeto en llamas que atravesó el cielo en llamas creando un haz de luz que desapareció al caer.

El aeropuerto confirmó que no había previsto ningún vuelo particular por esa zona, cosa que alarmó más aún a operarios y curiosos que, tras una intensa búsqueda no consiguieron encontrar nada fuera de lugar en la zona en la que parece que cayó el ovni.

Mientras tanto, en la localidad de Alcalá La Real, ya de la provincia de Jaén, que se encuentra únicamente a 15 kilómetros de la zona del misterioso suceso, se celebraba la duodécima edición de el Festival de Encuentros Étnicos del Sur, más conocido como Etnosur. Allí se reúne multitud de gente gracias a talleres, conciertos y encuentros que animan los tres días del festival.

En la plaza del recinto habilitado para estos actos culturales, cada noche, un artesano alemán expone y vende su trabajo... Se trata de grandes globos aerostáticos de papel, de aproximadamente un metro de diámetro, que tienen acoplado un sistema con una pastilla (como las empleadas para hacer fuego) que se encarga de calentar el aire que eleva el artilugio. Cuando la llama se acaba, finaliza el vuelo de este globo que cae irremediablemente allá donde el viento lo llevó.

En algunas ocasiones, debido a inclemencias del tiempo como el viento, puede ser que lo que termine ardiendo sea el propio globo, que al estar realizado en papel, crea una gran bola de fuego que se precipita hacia el suelo, convirtiendo la artesanía en pequeñas y flagrantes pavesas.

Los globos tienen hasta mensajes. El que el artesano accedió a lanzar al aire para La Opinión de Granada reza: "El tiempo pasa mientras nosotros hacemos planes". Lo que no se imaginaba anoche el alemán, cuyos artilugios tienen gran éxito entre el público asistente al Etnosur, que lanzaba anoche decenas de estos globos al aire, es que a 15 kilómetros de distancia sus objetos volantes se convirtieran en una acontecimiento casi paranormal. En la oscuridad de la noche cualquier luz puede llamar la atención, más aún si sobrevuela sigilosamente el cielo. Puede que la Guardia Civil ya no tenga que seguir buscando.

 

El artesano lanza uno de los globos al cielo.
[19/07/2009]

El misterioso OVNI de Moclín

Quizás fuera un destello o, a lo más, un meteorito, pero otros creyeron ver una avioneta que se estrellaba. El caso es que movilizó a la Guardia Civil
A. MANSILLA
| GRANADA

La historia -mientras que no se demuestre lo contrario- hay que entenderla como una anécdota. Pero una anécdota a la que aseguran haber asistido muchos granadinos.
No había dado la medianoche del sábado cuando, tanto la Guardia Civil como el 112, recibieron algunas llamadas que alertaban de una luz muy potente que había atravesado el cielo en dirección a Moclín. Los testimonios recabados ayer así lo atestiguan. El conductor que iba por la autovía dirección Loja cuando apreció «algo» a toda velocidad, «como si fuera una estrella fugaz». «Eso fue lo primero que pensé, incluso pedí un deseo», expresaba un vecino en el foro abierto en Ideal.es.
Otro contempló lo mismo desde Monachil. Duró una hora, desde las diez y media hasta pasadas las once: «No sé concretar... fue muy bonito. Era una bola de luz a mucha velocidad y al final desaparecía en el cielo justo después de parecer que explotaba y se formaban alrededor seis o siete bolitas de luz».
Lo vieron granadinos que iban por el Camino de Ronda o por la avenida de Cervantes. Desde una barriada anexa a la calle Tablas, otro vecino con el que contactó este periódico vio a la misma hora una «gran luz blanca muy intensa y brillante, que caía de forma oblicua hacia la tierra». Y, después, al llegar al horizonte, se dividió en dos partes.
Desde Nívar se divisó como una «estrella fugaz a baja altura, que acabó dividiéndose en dos partes pasada la Sierra de Cogollos Vega». «Si era una estrella fugaz es la mas enorme que he visto en mi vida», expresa uno todavía alucinado.
Lo que sucedió fue que una vecina que viajaba por por la carretera desde Montefrío a Puerto López estaba convencida de que aquella luz intensa y misteriosa que -como dicen todos- se partía era una especia de avioneta con la cola incendiada que se perdía en los montes de Moclín. Total, si hace unos días una avioneta en plena autovía, qué tendría de raro...
Llamó al 112 y se montó un dispositivo de la Guardia Civil, que estuvo investigando durante la madrugada y hasta la mañana de ayer. Las patrullas de servicio que se encontraban próximas a la zona se acercaron para ver si por la sierra había algún aparato incendiado o algún síntoma de siniestro.
Además, los agentes de la Comandancia de Granada llamaron a la torre de control del aeropuerto. No podía ser un avión, al menos, autorizado. Tan sólo había dos vuelos programados esa noche y habían llegado bien. Además, no habían dado permiso ni se habían comunicado con avioneta alguna, ni con otro vehículo aéreo.
 
Desapercibido
 
Parece evidente que este peculiar ’ovni’ de Moclín no era un avión. ¿Entonces? Expertos del Instituto de Astrofísica consultados indican que nadie se atreve a decir con exactitud lo que pudo ser. Desde luego, un avión no. Podría tratarse desde un meteorito hasta un reflejo o algo relacionado con satélites. Incluso pruebas en el espacio, entre un sinfín de cosas más. No se sabe porque los instrumentos más potentes los tenían centrados en otros estudios y el ’ovni’ de Moclín pasó desapercibido.

Fuente:
http://www.ideal.es/granada/20090719/granada/misterio-ovni-moclin-20090719.html

Copérnico logra su sitio en la tabla periódica

La última y más pesada adición a la tabla periódica – el elemento 112 –se llamará Copernicio (Cp) en honor a Nicolás Copérnico, que descubrió que la Tierra orbita el Sol, y falleció en 1543.
Un equipo liderado por Sigurd Hofmann en el Centro de Investigación de Iones Pesados (GSI) en Darmstadt, Alemania creó el primer átomo del elemento 112 en 1996 disparando un rayo de átomos de zinc contra un trozo de plomo. No obstante, la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) no lo reconoció oficialmente
hasta junio de 2009, siguiendo un largo proceso de demostración de que el elemento había sido efectivamente sintetizado.

El equipo de Hoffman posteriormente fue invitado a elegir el nombre. No obstante, la IUPAC aún debe aprobar oficialmente el “Copernicio”, después de que sea revisado por varios organismos, antes de que se añada finalmente a la tabla periódica.
¿Por qué el nombre?
Aunque tal vez no sea el nombre más imaginativo o aventurado, Copernicio tiene una buena posibilidad de reunir el apoyo necesario. De acuerdo con el documento de nombrado oficial de la IUPAC los elementos “deberían nombrarse por un concepto o personaje mitológico (incluyendo un objeto astronómico), un mineral, o sustancia similar, un lugar o región geográfica, una propiedad del elemento, o un científico ” – y deben terminar en “io”.
Mientras tanto, John Jost,director ejecutivo de IUPAC, dice que tiene dos principales preocupaciones al evaluar un nombre. Uno es asegurarse de que ningún otro elemento haya tomado jamás ese nombre, aunque sea no oficialmente, para evitar confusiones. El otro es que el nombre no tenga otro significado inapropiado en algún lenguaje.
El equipo de Hoffman ha dado nombre anteriormente al Bohrio (elemento 107) por Niels Bohr, Hassio (108) por el estado alemán de Hess, Meitnerio (109) por Lise Meitner (109), Darmstadtio (110) por la localización del laboratorio y Roentgenio (111) por Wilhelm Roentgen.
“Los chicos de Darmstadt son muy buenos haciendo esto”, señala Jost.

Una misión del siglo XVII a la Luna

El mundo está celebrando el asombroso viaje que el Apolo XI hizo a la Luna hace 40 años. Pero poco saben que una apuesta anterior para llegar a la Luna fue lanzada desde Inglaterra, nada menos que en el siglo XVII. Por increíble que parezca, una de las mentes científicas más grandes de la época, el Dr. John Wilkins, fundador de la Royal Society, estaba planificando su propia misión lunar hace cuatro siglos, alrededor de la época de la Revolución Inglesa.

No era simple retórica. Inspirado por los grandes viajes de descubrimiento por el mundo de Colón, Drake y Magallanes, el Dr. Wilkins imaginó que sólo sería otro pequeño paso alcanzar la Luna.
Wilkins, que era cuñado de Oliver Cromwell, exploró las posibilidades en dos libros. Los registros mostraban que empezó a explorar prototipos de naves espaciales, o carros voladores como los llamaba, para llevar astronautas.
El programa espacial jacobino, como el historiador de la ciencia de Oxford el Dr. Allan Chapman lo llama, floreció debido a que este era un periodo dorado para la ciencia. Se habían realizado enormes descubrimientos en geografía, astronomía y anatomía. Los científicos del siglo XVII estaban en la cresta de la ola.
Las observaciones de Galileo a través de su telescopio habían ayudado a demostrar que las antiguas ideas sobre el universo eran incorrectas. La superficie lunar parecía similar al paisaje de la Tierra. Había montañas, vastas planicies y lo que ellos llamaban fosas y nosotros llamamos cráteres.
Un astrónomo galés, usando uno de los primeros telescopios simples hechos por el contemporáneo inglés de Galileo Thomas Harriot, informó de que los rasgos lunares recordaban a las bahías y cabos mostrados en una carta marina holandesa.
Wilkiins nació en 1614, cerca de Northampton, hijo de un orfebre. Se graduó en el Magdalen College a la eda de 17 años cuando se convirtió en profesor y pastor protestante.
Su creatividad se mostró por sí misma con inventos tales como la primera arma de aire comprimido y el primer cuentakilómetros. Construyó una máquina artificial de arco iris para entretener a sus invitados en el jardín y una vejiga hinchable – un prototipo de rueda neumática.
Wilkins se inspiró en el mayor científico planetario conocido entonces, Johannes Kepler, que había descubierto las leyes físicas que gobiernan el movimiento de los planetas alrededor del Sol. Kepler escribió un libro en 1634, un ejemplo inicial de ciencia ficción, imaginando cómo podría llegar a la Luna.
En 1638, cuando apenas tenía 24 años, Wilkins escribió un nuevo libro, The Discovery of a New World in the Moone (El descubrimiento de un nuevo mundo en la Luna). Compartió la entonces popular visión de que otros planetas y la Luna debían estar habitados. Quería encontrarse con los selenitas como los llamó, e incluso comerciar con ellos de la misma forma que la gente lo hacía con los lejanos continentes.
Escribió: “En los primeros años del mundo los isleños pensaban que eran los únicos moradores sobre la Tierra, o que de haber otros, no podían concebir ninguna forma de comerciar con ellos, quedando incomunicados por el profundo y amplio océano.
“Pero con el paso del tiempo, la invención de los barcos, en los que a pesar de todo ningún audaz y osado hombre se aventuraba, hubo unos pocos lo bastante resueltos para lanzarse al vasto Océano, y ¿cómo de fácil es ahora hacer esto, incluso para el de naturaleza más cobarde y timorata?
Por lo que, tal vez, pueda haber algún otro medio inventado para hacer un convoy a la Luna, y aunque puede parecer algo terrible e imposible pasar a través de la vastedad del espacio del aire, no hay duda de que habría algunos hombres que se aventurarían a hacerlo así como los otros”.
Wilkins, en el grabado de la izquierda, tenía que considerar el problema de escapar de nuestro planeta en una época en la que aún quedaban muchos años antes de que la caída de una manzana inspirase a Isaac Newton para identificar la fuerza de la gravedad.
En lugar de esto, Wilkins pensaba que estábamos pegados a la Tierra por una especie de magnetismo. Sus observaciones de las nubes le sugirieron que si un hombre podía alcanzar una altitud de apenas 35 kilómetros, quedaría libre de esta fuerza y sería capaz de volar por el espacio.
Estaba fascinado por los dispositivos mecánicos, relojes y muelles. Su gran idea era construir una auténtica “nave espacial”, una máquina voladora diseñada como un barco pero con un potente muelle, máquinas de reloj y un conjunto de alas. La pólvora podría usarse como una forma primitiva de motor de combustión interna.
Estas alas debía estar cubiertas con plumas de pájaros de vuelo alto tales como cisnes o gansos, dijo Wilkins, y la nave debería despegar en un ángulo bajo – tal y como lo hacen los aviones modernos de hoy.
Sugirió que 10 o 20 hombres podían agruparse, gastando 20 guineas cada uno, para emplear a un bueno herrero para ensamblar tal máquina voladora a partir de un conjunto de planos.
Los astronautas actuales toman comida especial para el espacio preparada para un entorno sin gravedad. Wilkins pensaba que la comida no sería necesaria para sus exploradores. Creía que ya había pruebas de gente pasando largos periodos sin comer. Y en el espacio, libres del “magnetismo” de la Tierra, no habría tirón en sus órganos digestivos como para hacerlos tener hambre, defendía.
De forma similar, respirar no sería un problema. Era conocido que los montañeros sufrían falta de respiración a grandes alturas. Wilkins dijo que esto se debía a que sus pulmones no estaban habituados al aire puro respirado por los ángeles. En ese tiempo sus astronautas tendrían que habituarse a él y ser capaces de respirarlo en su viaje a la Luna.
Los registros muestran que Wilkins realizó el experimento de construir máquinas voladoras con otro gran científico de la época, Robert Hooke, en los jardines de Wadham College en Oxford, alrededor de 1654. Para la década de 1660, empezó a darse cuenta de que el viaje espacial no iba a ser tan fácil como había imaginado.
El Dr. Chapman, del Wadham College de Oxford, no tiene dudas de que Wilkins es el padre del programa espacial. Dijo a Skymania News: “Definitivamente. No hay duda sobre eso. Su ingenuidad era enorme. Vio su carro volador como la versión espacial de las naves de Drake, Raleigh y Magallanes.
“De la misma forma que un inglés, Thomas Harriott, derrotó a galileo al usar el telescopio antes, en el 40 aniversario del aterrizaje sobre la Luna hubo otro inglés que apareció con la mejor posibilidad de llegar a la Luna en su época.
Este era un periodo dorado para la ciencia británica. El vacío aún no se había descubierto. En 1640, volar a la Luna era una posibilidad heroica.
Pero para 1670, se dieron cuenta de que era imposible. Habían hecho tantos descubrimientos en física y astronomía en 30 años que podían ver que volar a la Luna era imposible. Pero en ese glorioso periodo de 1640, parecía una posibilidad real”.
 
http://www.cienciakanija.com/2009/07/18/una-mision-del-siglo-xvii-a-la-luna/

Descubren otros 100 guerreros de terracota en el famoso mausoleo de Xian

Descubren otros 100 guerreros de terracota en el famoso mausoleo de Xian
Un arqueólogo trabaja en una de las piezas que se encuentra en la zona de los Guerreros de Terracota, cerca de la ciudad de Xian, en la provincia de Shaanxi, en el centro de China. EFE/Archivo  - EFE
EFE - Pekín - 17/07/2009 14:35

Arqueólogos chinos han descubierto otros cien guerreros de terracota en la ciudad central de Xian, en los primeros trabajos de excavación que se hacen en el famoso mausoleo del emperador Qin Shihuang en un cuarto de siglo, informó hoy la agencia oficial Xinhua.
Entre ellos destaca un oficial modelado en arcilla de tamaño natural y cuatro carros de guerra, declaró Jiao Nanfeng, presidente del Instituto de Arqueología de la provincia de Shaanxi, donde se halla Xian.
Las excavaciones se han reanudado 24 años después de los últimos hallazgos tras muchas consideraciones, por el riesgo que entrañaban para la integridad del yacimiento.
A los expertos les preocupa especialmente la conservación del color original de las estatuas, pintadas originalmente en tonos vivos pero cuyos pigmentos ha sido imposible preservar en las excavaciones realizadas hasta la fecha.
La primera excavación comenzó en 1978 y finalizó en 1984, y en ella se encontraron 1.087 figuras claves. La segunda se llevo a cabo en 1985, pero se suspendió por razones técnicas.
Los Guerreros de Terracota forman parte del mausoleo que hizo construirse a su muerte el primer Emperador chino, Qin Shihuang, con un ejército de 8.000 soldados, músicos, concubinas, oficiales y escribas para que le acompañaran en la otra vida.
Las reliquias fueron descubiertas por casualidad por unos campesinos en 1974 y desde entonces se han convertido en una de las mayores atracciones turísticas de China.
 
http://www.publico.es/agencias/efe/239359/descubren/guerreros/terracota/famoso/mausoleo/xian

Disponible en la red Voces del Misterio del 17 de Julio de 2009

 

 

Programa "Voces del Misterio" nº.98 del 17 de Julio de 2009. Proseguimos nuestros programas monográficos de Verano, en esta verdiblanca sintonía, con un invitado muy especial: Josep Guijarro, investigador, escritor, periodista, fotógrafo profesional, director de revista como Karma-7 o, actualmente, Rutas del Mundo, que nos hablará de las abducciones y los visitantes de dormitorio, por espacio de 110 minutos y dentro de las conferencias de la Semana del Misterio, organizadas por la Asociación Cultural "Don Cecilio", al cual pertenece este audio.
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